Como siempre un proyecto nace de una idea, una ilusión; ya sea un viaje, una montaña, unos colores, o el mar…
Después de un tiempo, y muchas ideas sobrevolando mi cabeza, surgió ésta como la más fuerte y poco tiempo después mi gran amigo Dani no se lo pensó ni un minuto para vivir ésta aventura.
Y aquí conseguimos aunar todo.. El mar y el fuego, el bosque y el viento, el dia y la noche, cansancio y descanso, ansiedad y alegría, todas esas sensaciones en unas pocas horas, todas nos hacen estar un poco más vivos.
Queríamos ver, conocer y correr!
Después de una semana en Tenerife, corriendo, disfrutando y cogiendo unas olas, llega el gran día y nos levantamos alas 2 AM para ponernos en marcha.
Nuestro amigo Nico nos hace de taxi hasta la playa del Socorro (0m) desde donde comienza nuestra particular aventura. tras unas fotos de rigor nos ponemos en marcha con la pequeña luz de nuestros agotados frontales, tras haber tocado el Océano Atlántico por última vez, tratando de conservar todavía el tacto del mar en la piel un poco más de tiempo, aunque sabíamos que el sol que nos esperaría mas arriba iba a ser interesante.
Con la ahora si inestimable ayuda del GPS (que prácticamente nunca llevo) ganamos metros en la noche, cruzando pueblos oscuros construidos en laderas casi increibles, andamos, y comienza esa sensación tan particular de estar entrando en algo desconocido.
Empieza el bosque, cada vez mas profundo, con sus sonidos nocturnos tan y tan extraños… Humedad.
Todas las sendas parecen iguales y no hay un minuto llano, siempre es la misma pendiente, y siempre en el mismo sentido. Los dos metros que alcanzas a ver con el frontal son siempre parecidos y no distinges una hora de la siguiente, exceptuando cuando un pájaro no identificado trata de atacarte.
Y bendita la fuente que encontramos..
Ya empieza a acabarse el bosque, los pinos van desapareciendo y entramos en las rampas del Collado del Cedro, por donde cruzaremos las Cañadas. cada vez hay mas luz aunque ya es tarde y amanece despacio.
Descansamos en la pequeña ermita de la Collada y comenzamos a cruzar las Cañas del Teide, corriendo, más que por rebajar tiempo por el frío helador que hay en las cañadas… Arena.
El calor empieza a hacerse incómodo y en Montaña Blanca las cosas no van tan bien como quisieramos, comer y beber, como siempre ocupa mi mente y intento que Dani no lo descuide.
El ascenso desde Montaña Blanca hasta el Refugio de Buenavista se nos haría largo..muy largo.. Calor.
Es extraño ir caminando por roca volcánica, pero a la vez tiene algo de mágico. En el refugio las cosas no van bien, y tenemos que parar, beber, intentar comer.. Poco a poco llegamos a la estación superior del teleférico donde descansamos..alguno con siesta incluida.. Y al rato pasamos el control y ya estamos subiendo la ultima parte del Teide, en un camino mucho mas fácil que el resto del día.
Y allí estamos, en la Cima del Teide (3718m), las fumarolas parece que se alegran de recibirnos y no paran de soltar humo… Alegría.
Nico, Dani y yo, allí arriba, viendo el mar gires donde gires la cabeza, todas las Cañadas del Teide, todo el esfuerzo, el cansancio, el sudor,el sueño. El calor, la arena, el mar, la noche, el bosque, la humedad..
Realmente sobrecogedor.
Datos: Playa del Socorro (0m) – Cima Pico del Teide (3718m): 8h
Si bien la idea principal fue la de concluir la travesía completa de la isla, pasando por la cima del Teide (lineas naranja + roja) no pudo ser así..
La ilusión y la idea siguen en la cabeza, asique, ¿por que no? ¿Quizás para 2014?..
Unas Fotos:












































